Un rayo de sol

El sol es imprescindible para la vida ya que nos ayuda a sintetizar la vitamina D. Aunque no todo es positivo.

La vitamina D es la encargada de favorecer la circulación sanguínea, mejora algunas enfermedades de la piel y facilita la actividad de las neuronas. No todo es positivo, se ha de tener en cuenta que una exposición intensa y mantenida provoca quemaduras en la piel, envejecimiento, manchas, lesiones cutáneas y cáncer de piel. Los niños y jóvenes son más susceptibles a los efectos nocivos del sol. La piel del ser humano cuenta con la producción de la melanina, sustancia que impide que las radiaciones solares más perjudiciales penetren en la piel.
Esta sustancia es la encargada de proporcionar el color moreno. La luz solar se descompone al llegar a la superficie terrestre en distintos tipos de radiaciones, como son: ultravioletas, las visibles y los infrarrojos. Dentro de las radiaciones ultravioletas podemos distinguir varios tipos, los que nos preocupan son los de UVB, que penetran en la epidermis, produciendo enrojecimiento de la piel y estimulación de los melanocitos para darle color moreno a nuestra piel.
Los UVA son los causantes del envejecimiento de la piel y del melanoma por ser los más penetrantes. El clima y la situación geográfica son factores que también influyen en la acción del sol sobre la piel ya que la lluvia las nubes y la oblicuidad de los rayos inciden de distinta forma. Siempre que se ha de estar expuesto al sol, se ha proteger la piel, independiente de que se este tumbado, es decir, si salimos por la calle en horas al sol y aun llevando ropa, se han de proteger las zonas expuestas con el uso de sombreros o prendas de color claro y fibra natural y por supuesto las cremas de protección solar. Para cuantificar la capacidad de filtro de las cremas de protección solar, se utiliza el denominado “factor de protección solar”. Es un número que mide cuantas veces más puedes estar expuesto al sol para producir el mismo enrojecimiento, que si no se hubiera utilizado la crema de protección, es decir, que si para que la piel no se empiece a poner roja; el primer día que tomásemos el sol deberíamos estar diez minutos, utilizando una crema de protección 6 podríamos aumentar esta exposición a 60 minutos. Dependiendo del tipo de piel deberíamos utilizar una crema de mayor o menos protección. Se han de aplicar las cremas antes de ir a la playa o la piscina como mínimo 30 minutos antes de la exposición.
Extender la crema sobre la piel seca en toda su extensión. Al comenzar la temporada utilizar cremas de mayor protección reduciéndolo a medida que se pone morena la piel.
No se ha de pulverizar la piel con agua. No se han de aplicar perfumes encima de las cremas ya que aumentan la sensibilidad de la piel. Aunque esté nublado se han de utilizar cremas de protección. El horario de más radiación solar está entre las 11 y las 15, es importante proteger los ojos con gafas de categoría 3, los labios han de estar protegidos con protección labial, la cabeza con sombrero, gorra o pañuelos. Es más sano moverse mientras se toma el sol que estar tumbado, se ha de beber abundantes líquidos sin alcohol durante la exposición al sol. Si toma fármacos, se ha de consultar la ficha técnica para saber si son fotosensibilizantes.
En niños es necesario protección ultra alta nunca inferior a 30. Si eres deportista recuerda que tu crema debe ser resistente al sudor y si los deportes a realizar son acuáticos la crema ha de ser resistente al agua.
Sería necesario romper algunos bulos: Las lesiones de rayos UV no preparan la piel para tomar el sol, los auto bronceadores solo actúan sobre las células muertas de la capa cornea de la piel, de ahí que solo duren 4 o 6 días, los aceleradores de bronceados no llevan filtro protector, los complementos alimentarios no protegen de los rayos UV… Si existe en tu piel cualquier modificación persistente debes consultar a un dermatólogo, si no quieres que el sol te queme en verano, utiliza nuestros consejos y atrévete a poner a tus platos color con alimentos ricos en beta-caroteno, como la zanahoria.

Por Rosa Blanco y Carmen Serrano

Dr. Medicina General y Enfermera.

Clínica Marazuela

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Por Rosa M. Blanco. Médico de Familia. Profesional en Clínica Marazuela.

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