Tabaco: La droga permitida

Balzac tenía o no tenía razón cuando decía: ¿Es un veneno mortal e intoxica a los que no embrutece? Y se preguntaba, ¿Es opio de Occidente, el endormecedor de la voluntad y de la inteligencia?… ¿Qué es el tabaco? Es una droga estimulante del sistema nervioso central, la nicotina que es su principal componente tiene una enorme capacidad adictiva y causa dependencia. En nuestra sociedad el consumo de tabaco en el hombre ha disminuido considerablemente y ha aumentado en la mujer de manera sorprendente. El tabaco provoca en el mundo 1,2 millones de muertes, 10 tipos ce cánceres diferentes a parte del de pulmón, responsable del 50% de las enfermedades cardiovasculares, aumenta la probabilidad de tener un infarto en las mujeres hasta un 10% y por ello mueren unas 50.000 personas, más que por accidentes de tráfico. Adelanta la menopausia y la osteoporosis.

El riesgo es directamente proporcional a la cantidad e consumo, a la profundidad del humo y al contenido en nicotina y alquitrán. Existen otros componentes que son igualmente cancerígenos como arsénico, cadmio, níquel, polonio, acetona y metanol. ¿Qué efectos provoca en el organismo? Podemos diferenciar entre los efectos a corto plazo y a largo plazo.

– A corto plazo: Daño en el sistema cardiovascular y disminución del transporte de oxígeno a los tejidos, fatiga, tos y expectoración ( monóxido de carbono) Sensación placentera provocando la dependencia, aumento de la frecuencia cardíaca, arritmia, aumenta los niveles de triglicéridos y colesterol (nicotina) Arrugas prematuras en la zona del labio superior y ojos, barbilla y mejillas además de coloración grisácea de la piel constituye el llamado “rostro del fumador” Manchas en los dientes y caries. Mal aliento y mal olor corporal por la impregnación del olor del tabaco. Manchas amarillas en dedos y uñas. Perdida de apetito. Disminución del rendimiento deportivo.

-A largo plazo:
Bronquitis crónica. Enfisema pulmonar. Cáncer del pulmón. Hipertensión arterial. Enfermedad coronaria. Accidentes cerebro vasculares, trombosis, embolias. Úlceras gastrointestinales, gastritis crónicas. Cáncer de laringe, vejiga. Impotencia sexual.

Tras la combustión del tabaco quedad suspendidas en el aire partículas cancerígenas que por su pequeño tamaño pueden alcanzar rincones profundos del sistema respiratorio y ser francamente nocivas. El humo del tabaco contiene unos 69 agentes cancerígenos que provoca que afecte a fumadores pasivos, incrementando el riesgo de padecer las mismas enfermedades de corazón y pulmón que los fumadores. Durante el embarazo existe el riego superior de aborto espontáneo, de nacimiento prematuro o de bajo peso al nacer. En los niños aumenta el riesgo de muerte súbita del lactante y se incrementa el riego de infecciones respiratorias, asma, neumonías y otitis.

NO TE ENGAÑES: El tabaco no relaja, es un estimulante, los cigarrillos bajos en nicotina se fuman en mayor cantidad por lo que su efecto nocivo es el mismo, no engordas por dejar de fumar sino porque el síndrome de abstinencia y la mejora del gusto y del olfato hacen que visites la nevera con mayor frecuencia. Dejar de fumar es posible pero tiene su dificultad como cualquier otra adición.

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Por Rosa M. Blanco. Médico de Familia. Profesional en Clínica Marazuela.