Historia

La enorme granizada que destruyó las cosechas de Talavera en 1959

La tormenta del 6 de agosto apenas ocasionó daños en la ciudad, pero dejó grandes destrozos en los cultivos de varias huertas talaveranas.

La tarde del 6 de agosto de 1959, Talavera sufrió una gran tromba de agua acompañada de granizos de gran tamaño. Dentro de la ciudad, la tormenta provocó principalmente un susto y algunas roturas de cristales. Sin embargo, cuando terminó, se pudo comprobar que sus consecuencias habían sido mucho más graves en las zonas de cultivo.

Las huertas del Ámago, Palomarejos, Espinosillo, el Chaparral y Prado del Arca registraron grandes destrozos. La granizada dejó así una imagen muy diferente dentro y fuera de la ciudad: mientras en las calles sus efectos fueron limitados, en los campos dañó las cosechas.

Una gran tromba de agua sobre Talavera

El episodio comenzó durante la tarde. Sobre Talavera descargó una gran tromba de agua, una expresión que refleja la intensidad con la que cayó la lluvia. A ella se sumó un elemento especialmente dañino para los cultivos: granizos de gran tamaño.

El texto conservado no precisa cuánto duró la tormenta ni la cantidad de agua que cayó. Tampoco indica las dimensiones exactas de los granizos. Sí deja constancia de que fueron grandes y de que la combinación del agua y el granizo tuvo consecuencias importantes en las huertas.

Un susto y cristales rotos en la ciudad

En el interior de Talavera, la tormenta no llegó a ocasionar una destrucción comparable a la registrada en las zonas agrícolas. Allí solo produjo un susto y alguna rotura de cristales.

La información facilitada no identifica los edificios afectados ni cuantifica el número de cristales rotos. Los daños urbanos conocidos quedaron, por tanto, limitados a esas roturas puntuales.

El verdadero alcance del episodio no se conoció hasta después, cuando dejó de caer el agua y fue posible comprobar el estado en el que habían quedado los cultivos.

Los destrozos aparecieron al terminar la tormenta

Una vez finalizada la granizada, se pudieron observar los grandes destrozos en las cosechas. La tormenta había golpeado directamente las huertas y había dejado una huella mucho más grave que la apreciada inicialmente dentro de Talavera.

El texto no detalla qué tipos de cultivos resultaron afectados ni ofrece una valoración económica de las pérdidas. Tampoco señala si todas las zonas sufrieron daños de la misma magnitud. La información disponible confirma, en cambio, que los destrozos fueron grandes y alcanzaron varios parajes agrícolas.

Cinco zonas de huertas afectadas

Los daños se comprobaron en las huertas del Ámago, Palomarejos, Espinosillo, el Chaparral y Prado del Arca. La mención de estos cinco lugares permite situar el impacto agrícola de la tormenta en distintos puntos del entorno talaverano.

En todos ellos se constataron destrozos en los cultivos después de que pasara la tromba de agua y granizo.

No se aportan datos sobre otros lugares, por lo que el alcance conocido del episodio debe limitarse a las zonas expresamente citadas. Son estas huertas las que aparecen identificadas como escenario de los destrozos agrícolas.

Una tarde de agosto marcada por el granizo

La tormenta del 6 de agosto de 1959 fue un episodio de fuertes contrastes. Dentro de Talavera causó un susto y algunas roturas de cristales, pero no produjo los mismos daños que en las huertas.

El Ámago, Palomarejos, Espinosillo, el Chaparral y Prado del Arca recibieron el impacto del granizo de gran tamaño. Allí quedaron los mayores destrozos conocidos de aquella tarde.

Así, la enorme granizada permanece ligada a una fecha concreta y a cinco espacios agrícolas de Talavera. Una tromba de agua que en la ciudad quedó principalmente en un susto terminó revelándose, al cesar la tormenta, como un suceso destructivo para los cultivos de sus huertas.

David Fernández

Por David Fernández García. Licenciado en Geografía e Historia. Amante de Talavera y de sus raíces. Promotor Turístico.

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