El llamado Postiguillo, conocido también como Postigo de Rodrigo Niño, fue una pequeña puerta perteneciente al segundo recinto amurallado. Su historia terminó en 1880, cuando se decidió demolerlo al considerarse que se encontraba en estado de ruina.
La preocupación no se limitaba al deterioro de la propia construcción. Los escombros procedentes del postigo perjudicaban a la casa colindante, una circunstancia que contribuyó a justificar su desaparición. Además, se rogó que la puerta no volviera a reconstruirse.
La intención era aprovechar el espacio liberado para ampliar la calle en forma de plazuela. A esta razón se sumaba otra inquietud: evitar que la rinconada resultante pudiera servir de escondite para malhechores.
Una pequeña puerta del segundo recinto amurallado
El Postiguillo no era una gran entrada monumental. Se trataba de una pequeña puerta, integrada en el segundo recinto amurallado.
También era conocido como Postigo de Rodrigo Niño. Ambas denominaciones identificaban el mismo acceso, una abertura menor dentro de la estructura defensiva a la que pertenecía.
La información conservada no ofrece una descripción de su forma, sus dimensiones ni los materiales con los que estaba construido. Lo que sí permite conocer con claridad es su función como puerta secundaria y su pertenencia al segundo recinto de la muralla.
El estado de ruina del Postiguillo
En 1880, el Postiguillo fue considerado en estado de ruina. Este deterioro fue el motivo principal señalado para proceder a su demolición.
La situación afectaba también a su entorno inmediato. Los escombros perjudicaban a la casa situada junto a la puerta, por lo que la permanencia de la construcción ya no se valoraba únicamente por su propio estado, sino también por las consecuencias que estaba provocando en el inmueble colindante.
La demolición puso fin a la existencia de aquel pequeño acceso amurallado. El texto no especifica cómo se realizaron los trabajos ni cuánto tiempo duraron, pero fija con precisión el año en el que desapareció: 1880.
La petición de no reconstruir la puerta
La retirada del Postiguillo no debía entenderse como una solución temporal. Junto a su demolición, se rogó expresamente que no se volviera a reconstruir.
Esta petición demuestra que el objetivo no consistía únicamente en retirar las partes arruinadas para levantar de nuevo la puerta. Se buscaba que el espacio quedara libre y pudiera recibir un uso diferente dentro de la calle.
La desaparición debía ser definitiva, evitando que una nueva construcción reprodujera el estrechamiento anterior.
Una calle ampliada en forma de plazuela
La eliminación del Postigo de Rodrigo Niño permitiría ampliar la calle en forma de plazuela. El lugar ocupado hasta entonces por la pequeña puerta se incorporaría así al espacio de la vía.
Esta ampliación era una de las razones por las que se pedía que el Postiguillo no fuera reconstruido. Sin la puerta, la calle podría ganar amplitud y adoptar una configuración más abierta.
El derribo suponía tanto la desaparición de un elemento del segundo recinto amurallado como una transformación del espacio urbano inmediato.
La preocupación por la rinconada
La petición incluía una última razón. Se quería impedir que en la rinconada que pudiera quedar se ocultaran malhechores.
La forma del espacio resultante era, por ello, una cuestión importante. No bastaba con retirar la construcción ruinosa y dejar un rincón junto a la calle. La propuesta de crear una plazuela buscaba evitar que quedara una zona escondida que pudiera ser utilizada como refugio.
El final del Postigo de Rodrigo Niño
La demolición del Postiguillo en 1880 reunió varias circunstancias: su estado de ruina, los perjuicios que sus escombros causaban a la casa colindante, la intención de ampliar la calle y el deseo de evitar una rinconada donde pudieran ocultarse malhechores.
Así desapareció la pequeña puerta del segundo recinto amurallado conocida también como Postigo de Rodrigo Niño. Su derribo transformó aquel punto de la calle y puso fin a una construcción cuya conservación se había vuelto problemática.




