8M – Día de la Mujer trabajadora

 

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Corrían los primeros años del siglo XX cuando en Centroeuropa comenzó a conmemorarse el día de la mujer trabajadora. Alemania, Dinamarca, Austria y Suiza se atribuyen a sí mismos el ser los primeros países en institucionalizar el día. Algo se estaba cociendo en un mundo comandado por hombres, donde la mujer, mayormente en la sombra, sostenía una sociedad que estaba sufriendo la evolución más radical de la historia. Fue en 1975 cuando la ONU declaró el 8 de marzo como Día Internacional de la mujer. Por el camino, la lucha de cientos de mujeres que se enfrentaron al poder establecido, que murieron por cambiar una situación a todas luces injusta. Más de cien años después de los primeros movimientos aún nos queda mucho trabajo por hacer. Hacemos un repaso de las distintas etapas de la mujer en la historia.

En la Antiguedad

Cuando estudiamos historia hay pocas, o más bien ninguna, referencias hay hacia mujeres influyentes o importantes en la antigüedad. Sócrates, Aristóteles o Platón son algunos ejemplos de personajes ilustres. No solo la filosofía está llena de referencias masculinas, las matemáticas, la física, la medicina, todos los referentes son hombres. Si hablamos de religión, la historia que narra tiene figuras femeninas o bien de cuidadoras, progenitoras o como portadoras del pecado. ¿Casualidad? Obviamente no. La historia está contada por hombres y para hombres. No obstante, hay excepciones, pocas, pero las hay. Desde Hipatia de Alejandría a nuestra Isabel la Católica, pasando por Juana de Arco o la compositora Francesca Caccini son algunos ejemplos de mujeres protagonistas de la historia que no han sido eclipsadas artificialmente por ser la madre, la hermana, la amante o la esposa de…

En la Revolución Francesa

Hasta esta época, no se tomó conciencia de que la colectividad otorgaba fuerza al pueblo. La lucha de clases que en ese momento se libraba igualó a hombres y mujeres bajo las premisas de Libertad, Igualdad y Fraternidad que reza en la actualidad la República Francesa. Fue entonces cuando se produjeron las primeras peticiones formales de derechos políticos y ciudadanía para la población en general y la mujer en particular. Ni si quiera la Revolución Francesa en sus comienzos priorizó en la igualdad de hombres y mujeres. Pasaron más de dos años desde los primeros movimientos hasta una propuesta firme de equiparación jurídica y legal de hombre y mujeres. En España, llegamos con 185 años de retraso. Era una época en la que se veía a la mujer como una cuidadora de hijos, la compañera o esposa y también como amante complaciente.

Reivindicación igualdad y movimiento obrero

Fue a mediados del siglo XIX cuando los movimientos reivindicativos de la mujer tomaron fuerza. El sufragio femenino, la igualdad, la opresión social, familiar y laboral fueron sus motivos principales de lucha. Surgieron entonces los denominados movimientos sufragistas, inicialmente de origen burgués. Mujeres cultas, con familias en buena posición que, obviamente, no entendían por qué, por el simple hecho de ser mujer, sus derechos eran menores que los de los varones. Paradójicamente fue un hombre, Friedrich Engels, con su libro “El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado” uno de los principales aliados de los movimientos feministas. Libertad sexual, maternidad libre o sexualidad vs reproducción eran conceptos que reivindicaban entonces. Su intención era dejar de ser vistas como un objeto, como un complemento del hombre y dejar a un lado las conductas ideales del género femenino.

Todavía tenemos mucho trabajo por hacer para cambiar

En las guerras

Todo el trabajo realizado, todo el camino andado, toda la lucha de las mujeres en busca de la igualdad se manifiesta con la conmemoración del día de la mujer a principios del XX. Desgraciadamente, las guerras, pero sobre todo en España la Guerra Civil. El papel de la mujer vuelve a ser de cuidadora, de animadora. Vuelta otra vez a ese estigma difícil de eliminar de la acompañante, siempre a la sombra del hombre, sin papel principal, al menos sin un papel al que se quiera dar publicidad. Generales varones, heroicos soldados varones, salvan a dulces damiselas de las “garras” del enemigo. Las mujeres por su parte tienen que conformarse con un papel secundario tras un teléfono o en los hospitales, pero no como médicos, sino como enfermeras.

En la Dictadura Franquista

Centrándonos en España, la dictadura franquista fue sin lugar a dudas una de las épocas más terribles para con el desarrollo de las libertades en general y de las mujeres en particular. 40 años después de la primera conmemoración del día de la mujer en España se instaba la mujer a tener un “andar gracioso y suave, a aficionarse por las tareas del hogar, ser de instinto genésico pasivo o tener tendencia a la obediencia”. Muchos años fueron los que estos cuestionables valores estuvieron grabados a fuego en la sociedad española. Inundaban escuelas, iglesias, familias de todas las clases sociales. Un verdadero lastre.

En la actualidad

Hoy día, nadie se imagina unas elecciones en las que solo votaran hombres. No creemos necesario que un marido deba dar autorización a su esposa para abrir una cuenta en el banco. Nos escandalizaría pensar en que una mujer deba tener tendencia a la obediencia. Mujeres y hombres comparten mesas de trabajo y de gobierno, compartimos locales de ocio, somos individuos independientes, libres de crear o no familias, libres sexualmente, dueños de nuestros actos, con los mismos derechos. La mujer ya no está a la sombra del hombre, no es obligatorio ser madre y es libre de estar con quien quiera y no se la juzga por ello. No vemos a la mujer como la cuidadora de la antigüedad o la enfermera de las guerras. Pero, ¿de verdad es realmente así?

Por Jose Luis Espinosa. Empresario del mundo del vino y la hostelería. Maestro de formación y apasionado de las letras. Mente abierta e inquieta.