La depresión infantil (2 de 2)

El pasado mes hablamos de la depresión infantil, existente aunque para muchos adultos no expertos no se comprenda, pues piensan que el niño es una persona carente de preocupaciones, craso error.
En esa primera parte del artículo vimos una explicación al tema, y listamos alrederor de cuarenta síntomas distintos de Depresión Infantil. Si no posees el ejemplar de la revista LOVE Talavera correspondiente al mes de octubre de 2013 puedes visitar su portal www.lovetalavera.com donde se halla presente en la sección de salud y psicología.

De este modo sigo con la segunda entrega del artículo que he redactado para todos vosotros.

A la vista de aquella extensa lista de síntomas, hay que puntualizar ciertas diferencias según su relevancia. Algunos de ellos aparecen recogidos por muchos autores, mientras que otros son casi puras apreciaciones individuales. Los síntomas más consensuados, es decir, aquellos que se reconocen como tales por la mayoría de los expertos en el tema son:

– Baja autoestima
– Cambios en el sueño
– Pérdida del apetito
– Pérdida de peso
– Aislamiento social,
– Hiperactividad y disforia.

Los criterios de diagnostico elaborados exclusivamente para niños difieren de los elaborados para adultos. Los primeros incluyen: problemas escolares, quejas somáticas, irritabilidad y agresividad.

Por último se han diferenciado los tipos de depresión infantil teniendo en cuanta los siguientes criterios de diferenciación:

En un principio, teniendo en cuenta el curso de la perturbación, se ha distinguido entre depresión unipolar y bipolar.

La depresión unipolar se caracteriza por un curso regular, cuyo pronóstico no es grave si hay una buena intervención. Por su parte, la depresión bipolar presenta dos extremos contrapuestos: depresión y manía, que se alternan sucesivamente en el tiempo. En este tipo de depresión, denominada también depresión psicótica, tiene un importante peso la historia familiar, ya que es frecuente la aparición de casos en una misma familia. El pronóstico de la depresión bipolar es peor.

Si se sigue el criterio de severidad, se distingue entre depresión mayor y trastorno distímico. En la primera los síntomas son más numerosos e intensos que en el segundo.

Si la división se hace a partir del desencadenante, las depresiones pueden ser exógenas o endógenas. En el caso de las endógenas, el desencadenante es desconocido y el episodio depresivo comienza de una manera inexplicable para el sujeto y para las personas de su entorno; las depresiones exógenas, por el contrario, están perfectamente
relacionadas con circunstancias o acontecimientos psicosociales negativos que el sujeto o sus familiares identifican como causa de la aparición de la depresión.

Algunos autores sugieren que la depresión exógena, reactiva y neurótica es la distimia, mientras que la depresión endógena sería la antigua melancolía, hoy depresión mayor.

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Por Roberto Aguado. Psicólogo especialista en Psicología Clínica. Presidente del Instituto Europeo de Psicoterapias de Tiempo Limitado.