La Policía Nacional ha desmantelado en la localidad de Torrijos (Toledo) una importante plantación de marihuana que se encontraba oculta bajo una nave industrial destinada, en apariencia, a la cría de pollos. La operación ha culminado con la detención de dos personas y la intervención de 932 plantas de cannabis, además de 2,687 kilogramos de marihuana, según ha informado el cuerpo policial. Los hechos se hicieron públicos el 3 de febrero de 2026.
Una investigación iniciada a finales de 2025
Las actuaciones policiales se iniciaron a finales de 2025, cuando los investigadores tuvieron conocimiento de la posible implicación de dos varones en el cultivo ilegal de marihuana. A raíz de las primeras pesquisas, los agentes centraron la investigación en una finca de aproximadamente 15.000 metros cuadrados, que contaba con varias edificaciones y que, oficialmente, estaba dedicada a la cría de aves y ganado ovino.
Las indagaciones permitieron confirmar que la actividad ganadera funcionaba como una tapadera para ocultar una plantación de cannabis de grandes dimensiones, cuidadosamente diseñada para pasar desapercibida y dificultar cualquier inspección policial.
Un zulo excavado bajo una nave de pollos
La plantación se encontraba en un zulo subterráneo de unos 800 metros cuadrados, excavado bajo una nave industrial destinada a la cría de pollos. Este espacio oculto estaba dividido en cinco estancias independientes, todas ellas equipadas con una sofisticada infraestructura técnica.
Según ha detallado la Policía Nacional, la instalación contaba con aparatos de aire acondicionado, extractores, reactancias, transformadores, cuadros eléctricos, lámparas, ventiladores y humidificadores. Todo el sistema estaba diseñado para mantener las condiciones óptimas de temperatura, humedad y ventilación necesarias para el crecimiento intensivo de las plantas.

Instalación diseñada para dificultar la detección
La complejidad y dimensiones de la plantación permitían un cultivo intensivo del estupefaciente. Además, el entramado estaba ideado para dificultar las investigaciones policiales, ya que el olor característico de la marihuana quedaba camuflado por el de los animales presentes en la explotación ganadera.
Esta combinación de actividad legal e ilegal hacía especialmente complicado detectar la plantación desde el exterior, al integrarse en un entorno rural donde la presencia de olores fuertes resulta habitual.
Registros simultáneos y detenciones
Una vez reunida toda la información necesaria, la investigación se resolvió con la realización de dos registros simultáneos, uno en la propia finca y otro en el domicilio del principal investigado. Durante el operativo, el principal responsable intentó huir de su vivienda tras percatarse de la presencia policial.
Según la información facilitada, el sospechoso detectó la actuación de los agentes a través de las cámaras de seguridad, que le permitían seguir en tiempo real lo que estaba ocurriendo en la finca. No obstante, fue interceptado y detenido antes de lograr su huida.
Junto a él, también fue arrestado el guardián del cultivo, considerado el segundo implicado en la explotación ilegal.
Delitos imputados y material intervenido
Ambos detenidos están acusados como presuntos autores de delitos de tráfico de drogas y defraudación de fluido eléctrico. En el transcurso de la operación, los agentes incautaron las 932 plantas de cannabis, así como 2,687 kilogramos de marihuana ya procesada.
Esta actuación se suma a una segunda operación llevada a cabo en la localidad de Nambroca, donde la Policía Nacional descubrió otro cultivo de 606 plantas de marihuana en la buhardilla de una vivienda ocupada. Con ambas intervenciones, el balance total asciende a 1.538 plantas de cannabis intervenidas en la provincia de Toledo.




