Jose Mª Gómez – Poeta y señor de Mondas

TODO LO NECESARIO PARA CONOCER Y COMPRENDER LAS MONDAS

Las Mondas, fiesta que me gusta definir como de las más antiguas de España, nace en la antigüedad grecorromana. En Talavera se instaura en plena época romana. Fiesta perfectamente descrita por los historiadores y poetas romanos, “Munda Cereris”, venía a ser las ofrendas y homenaje a la diosa CERES con motivo de las bodas de su hija Proserpina con el dios Neptuno (Poseidón para los griegos). A lo largo del siglo VII tuvo lugar la cristianización general de Hispania. Y en Talavera se produjo paralelamente la cristianización del rito de Mondas, que ahora vendrán a ser ofrendas y homenaje a la Virgen del Prado en sus Purísimos Desposorios con San José. Es decir, sigue siendo una fiesta de bodas, en este caso de la virgen con San José. A lo largo de la Edad Media se va configurando el rito cristiano, sobre todo a partir de la reconquista de Talavera año 1083), tras la etapa de dominación musulmana. En esos últimos siglos de la Edad Media se configura la fiesta con sus estructuración parroquial y gremial: Parroquias de la villa de Talavera (y en ella los gremios artesanales) y de los lugares de su Alfoz o Tierra Jurisdiccional.

EN EL AÑO 1507 DEBIDO A LA PESTE, LOS TALAVERANOS ABANDONARON LA VILLA Y HUYERON A LUGARES VECINOS

Pero a finales del siglo XV la fiesta había caído en decadencia y se temía por su desaparición. En tales circunstancias ocurrió un hecho sobrenatural. En Talavera se desencadenó una terrible Peste. Año 1507. Los talaveranos abandonaron la villa y se refugiaron en los lugares vecinos, sobre todo en Gamonal, Segurilla y Mejorada… Temiendo por la desaparición de Talavera, el concejo y el cabildo eclesiástico hicieron VOTO ante la Virgen del Prado de restablecer con todo esplendor la Fiesta de Mondas si la villa se salvaba de la Peste. De esta manera, en 1515 se formalizó el cumplimiento del Voto, se escribieron unas minuciosas Ordenanzas y se restableció definitivamente la Fiesta de Mondas con su riguroso calendario y ceremonial.Así se llegó al esplendor de los Siglos XVI y XVII, Siglos de Oro de la cultura española, siglos de gloria de las Mondas de Talavera, con la participación de todas las parroquias de la villa y de los pueblos del Alfoz. Festejos que se alargaban por espacio quince días, con pingües ofrendas de carretadas de leña (por centenares), de festejos de toros (hasta veinticinco llegaban a lidiarse por las calles y en las plazuelas de Talavera, delante de las iglesias y con los sacerdotes revestidos), y ofrendas de la típica “monda” de cera. Toda una fiesta que sumía a Talavera en un enorme estado de dicha local.

¿Qué pueblos participan en ellas? ¿Cómo lo viven?
Hoy no son ya las parroquias y gremios, son las asociaciones y barrios de Talavera y de los pueblos de la comarca quien ofrecen sus productos típicos, ataviados con sus trajes antiguos y cantando sus canciones tradicionales. Y todos lo hacen gozosos en la tarde del sábado, vísperas del segundo domingo de Pascua. Es verdaderamente un día de bodas.

¿Qué te gustaría ver en las estas fiestas a día de hoy?
Sin duda me gustaría ver algo que no sería del todo imposible: la participación de los estandartes parroquiales y la recuperación de la presencia de los gremios artesanales…

¿Dinos porqué debemos seguir celebrando esta fiesta?
Porque está arraigada en la esencia misma de Talavera con dos mil años de historia. Cuando el Carrito de Mondas de Gamonal, tirado por los míticos carneros de Ceres, irrumpe en la Basílica del Prado, cada año viene a decirnos: Talavera, tú eres símbolo de la Historia y de la Fe de España desde su más gloriosa antigüedad…

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José María Gómez Gómez Nació en Parrillas (Toledo) el 16 de marzo de 1951. Vive en Talavera de la Reina. Catedrático de Lengua Española y Literatura. Profesor Tutor de la UNED y del Instituto Padre Juan de Mariana hasta su reciente jubilación. Poeta, Escritor, Historiador y Divulgador, ha escrito centenares de artículos para diversas publicaciones y un buen número de obras, muchas de ellas premiadas. Ha sido Pregonero de Ferias y Maestro de Ceremonias de Mondas. Para muchos, uno de los más fieles representantes de nuestra cultura y del saber.

¿A que edad y por qué motivo escribiste tu primer libro?
Yo no empecé escribiendo un libro, propiamente hablando. Empecé a mis diecisiete años de edad a escribir poemas, instado por un gran profesor en Comillas, el P. Emilio del Río. Posteriormente, en mis años de estudios universitarios, continué escribiendo poemas. Por fin, cuando me instalé en Talavera como Profesor de Lengua Española y Literatura, en el Instituto Padre Juan de Mariana, publiqué mi primer libro de poesía, “El sueño apócrifo”, ilustrado con dibujos de mis alumnos. Corría el año 1979.

¿Cómo vive un escritor el Día Internacional del Libro?
Para un escritor todos los días del año son días del libro. Señalar uno especial es cosa de las editoriales y las librerías. Me parece bien. Como las Ferias del Libro. Son ocasiones para dar a conocer autores y obras. Y para que la sociedad se pare un momento a considerar que existen escritores, es decir, artesanos del lenguaje constructores de belleza literaria.

Seguro que nos dirías muchos, pero elige 3 libros que todo talaverano debería leer y el porqué.
Yo eligiría tres autores clásicos: Fernando de Rojas y “La Celestina”, Gabriel Alonso de Herrera y su “Obra de Agricultura” y el P. Juan de Mariana y fragmentos de su “Historia de España”. Entre los poetas, Rafael Morales, Joaquín Benito de Lucas… y, sobre todo, no deben dejar de leer mi “Talavera en verso” (perdonad mi inmodestia).

¿Qué te atrae y qué detestas de la literatura actual?
Me interesa la literatura intelectual. Pero alabo cualquier intento de escribir. No me interesa normalmente la literatura doctrinaria, esos escritores a los que se les ve demasiado evidente una adscripción ideológica militante. Suelen ser bastante intransigentes. Las cosas, por el contrario, son complejas y no reductibles a esquemas preconcebidos. Me interesa, sobre todo, la poesía. La poesía intelectual.

Adelántanos algo único de tu último libro sobre el Greco, el cual lleva por título “Éxtasis en Toledo”.
Acaba de llegar a las librerías. No es propiamente un libro sobre el Greco, sino un amplio conjunto de poemas inspirados en la contemplación de las pinturas del Greco. No es una teoría sobre el pintor, sino la impresión, la emoción y la reflexión que su contemplación produce en mí. Lo escribí este invierno pasado en poco más de un mes. Ha sido una experiencia maravillosa. Los poemas, los versos irrumpían en mi mente como una especie de dictado sobrenatural. Yo he tenido que escribir, transcribir ese dictado, vertiginosamente. No he tenido tregua. De noche he tenido que levantarme de mi cama para escribir versos y versos que se generaban en mi mente con increíble frenesí. Yo siempre he escrito así, al dictado de una irresistible inspiración. Ha sido algo maravilloso.

Por David Fernández García. Licenciado en Geografía e Historia. Amante de Talavera y de sus raíces. Promotor Turístico.