Bartolomé Nicolau nació en Biniali, Mallorca, en 1908, pero su trayectoria vital quedó profundamente vinculada a Talavera de la Reina, ciudad a la que llegó siendo muy joven. Su traslado se produjo junto a un hermano sacerdote, en una etapa decisiva para su formación personal y profesional.
En Talavera estudió magisterio en la Fundación Joaquina Santander, un paso fundamental para quien acabaría convirtiendo la enseñanza en el eje principal de su vida. Desde sus primeros años en la ciudad, Nicolau mostró una clara inclinación hacia la educación, una vocación que más tarde marcaría buena parte de su legado.
Su llegada a Talavera y su vínculo familiar
La ciudad no solo fue para Bartolomé Nicolau un lugar de formación y trabajo, sino también el espacio donde construyó su vida familiar. En Talavera contrajo matrimonio con Concha Castro, con quien tuvo once hijos. Más adelante, la familia aumentaría con otro hijo nacido en Madrid.
Este arraigo familiar contribuyó a reforzar su relación con la ciudad. Bartolomé Nicolau no fue una figura pasajera en Talavera, sino una persona plenamente integrada en su vida cotidiana, social y cultural.
El colegio Nuestra Señora del Prado
Tras la Guerra Civil, Bartolomé Nicolau fundó en Talavera el colegio Nuestra Señora del Prado, una institución educativa que inicialmente se ubicó en la plaza de Aravaca. Este proyecto refleja con claridad una de las grandes constantes de su vida: su profunda preocupación por la enseñanza.
Su labor como fundador de un colegio demuestra que la educación no fue para él únicamente una profesión, sino una auténtica vocación. La creación del centro educativo supuso una aportación relevante a la vida talaverana de la época y confirma su compromiso con la formación de nuevas generaciones.
La enseñanza fue, según se desprende de su trayectoria, una verdadera obsesión vital. Bartolomé Nicolau entendía la educación como una herramienta esencial para la sociedad, y por ello dedicó buena parte de sus esfuerzos a impulsarla desde Talavera.
La Voz de Talavera y su implicación social
Además de su labor educativa, Bartolomé Nicolau también tuvo presencia en el ámbito periodístico local. En 1952 fundó el periódico La Voz de Talavera, una iniciativa que amplía su perfil como persona interesada en la comunicación, la cultura y la vida pública de la ciudad.
La creación de este periódico muestra otra dimensión de su figura: la de un hombre implicado en el entorno social talaverano, atento a la realidad de su tiempo y dispuesto a participar activamente en la vida de la comunidad.
Su vinculación con Talavera fue, por tanto, mucho más allá de la enseñanza. Bartolomé Nicolau estuvo muy involucrado en la vida social de la ciudad, formando parte de ese tejido humano que contribuye a construir la memoria local.
Un legado unido a Talavera de la Reina
Bartolomé Nicolau falleció en 1985, dejando tras de sí una vida marcada por la educación, la familia, la prensa local y la participación ciudadana. Su nombre permanece asociado a una etapa de compromiso con Talavera y con la formación de quienes vivieron en ella.
Recordar a Bartolomé Nicolau es acercarse a la historia de un maestro que hizo de la enseñanza su principal razón de ser. Desde su llegada desde Mallorca hasta su plena integración en Talavera, su trayectoria habla de vocación, entrega y servicio a la comunidad.
Su legado forma parte de la memoria cultural y educativa de la ciudad, especialmente por la fundación del colegio Nuestra Señora del Prado y del periódico La Voz de Talavera, dos proyectos que reflejan su deseo de contribuir al desarrollo social e intelectual de Talavera de la Reina.




