Posible actuación de “El Greco” en Talavera de la Reina

Si Doméniko Theotokopoulos, “El Greco”, llegó o no a pintar para la Basílica de Talavera de la Reina todavía sigue siendo un misterio sin resolver, pero sin duda, lo que sí podemos afirmar es su influencia directa en algunas de las escenas del friso, más concretamente los números 16, “La Resurrección” y 17, “La Ascensión”.
Para la ejecución de este tipo de frisos, cierto número de pintores realizan previamente los diseños en cartón, y después un maestro ceramista se ocupa de traspasarlos al barro. Esta es una de las razones principales por las que se vuelve casi imposible dictaminar si el famoso pintor estuvo detrás de ellos. Pero ¿por qué decimos que El Greco pudo diseñar estas escenas? Centrémonos en ellas: En el friso número 16, “La Resurrección”, donde aparece la figura central de Jesucristo bajando hacia la Virgen María arrodillada, podemos encontrar ciertos elementos del estilo del pintor griego, como por ejemplo el “partimiento celestial” donde dividía sus obras en dos zonas, cielo y tierra, algo que podemos ver en obras como “El sueño de Felipe II”. Otra de las características que encontramos es el “manierismo” de la propia figura de Cristo, con un cuerpo robusto, musculoso, pero de cabeza pequeña y con una posición difícil, con brazos en posiciones opuestas, cuerpo inclinado hacia atrás, muy de influencia “miguelangelesca”, pintor al que El Greco consideraba de inferior calidad.

La ascensión

La ascensión

En el número 17, “La Ascensión”, volvemos a encontrar ese partimiento entre cielo y tierra y también otros recursos que nos recuerdan a El Greco, primero, el ambiente que crea, la disposición de las numerosas figuras como en “El entierro del conde Orgaz” o “El Expolio” y segundo, un detalle curioso y muy importante, el personaje en el grupo de la derecha, la posición de su mano nos lleva a la famosísima obra de “El caballero de la mano en el pecho” con su característica colocación de los dedos, quién pintara esta escena sin duda conocía de cerca la obra de El Greco. Como ya decían el padre Diodoro Vaca y Juan Ruiz de Luna en su “Historia de la cerámica de Talavera”: “Notándose una señaladísima influencia del Greco. ¿Sería tal vez el ilustre pintor el autor de los cartones de que se sirvieron los pintores ceramistas de Talavera para decorar estos frisos? ¿Se deben a alguno de sus discípulos? No lo sabemos, pero a nadie que haya estudiado las maravillosas obras de tan genial artista, se le escapará la intensidad de la vida del espíritu, en la que viven todos los personajes de sus composiciones y que resplandece de un modo especial en los asuntos decorativos de estos azulejos”. A falta de encontrar un contrato o documento que pueda asegurar su presencia en tales diseños, también debemos de señalar que existen indicios de que la obra “Los desposorios de la Virgen” (Museo Nacional de Bucarest) fuera encargada para el retablo de la Basílica. Por un lado las medidas, fecha de ejecución y tema coinciden perfectamente. Los desposorios de la Virgen están en relación directa con los ritos de la fecundidad de la tierra, del ofrecimiento de estos a la Virgen y que son el tema central de nuestras fiestas “Las Mondas”. Por otro lado existen documentos que reflejan que el hijo de El Greco, Jorge Manuel, aceptara en nombre de su padre construir un retablo para la Basílica, existiendo incluso recibo del mismo y fecha, mes de marzo de 1603.
Sea realidad o mito, esta interesante historia sobre cómo un artista de la talla de El Greco, pasmó su arte en un lugar tan cercano a nosotros invita a visitar nuestra querida Basílica de El Prado. Desde estas líneas ya te hemos dado un plan para una de estas excelentes tardes primaverales, escapa a nuestros jardines, y admira, comparte e imagina sobre su obra cerámica

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