En enero de 1970, debido a las fuertes lluvias, el puente viejo quedó cortado incluso para los peatones, por tanto el puente metálico era la única vía de acceso. Antonio Sevilla, repartidor de pan, regresaba de hacer su reparto, cuando al llegar a la entrada del puente, el caballo que tiraba de su carrito sufrió una descarga eléctrica y murió.
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