Casos de éxito talaverano – Javier Robles Valero

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Doctorado en Bioquímica por la Universidad Autónoma de Madrid, investiga una nueva diana terapéutica contra la leucemia infantil.

Nacido en Talavera de la Reina el 26 de diciembre de 1982, alumno del viejo Mariana, es doctorado en Bioquímica por la Universidad Autónoma de Madrid, universidad donde cursó su licenciatura. Ha participado en varios proyectos de investigación en el servicio de inmunología del Hospital de La Princesa de Madrid como paso previo de su “fichaje” por el Centro de investigación del Cáncer de Salamanca, donde es pieza clave en un estudio sobre nuevas dianas terapéuticas contra la leucemia infantil. Además, es uno de los pocos científicos españoles que han publicado un artículo en la prestigiosa revista Cancer Cell, una de las revistas más importantes a Nivel mundial sobre oncología.

Tipo tímido y discreto, nada hace pensar cuando hablas con él que estás ante un investigador de su talla y responsabilidad. La ciencia en general es así: discreta además de modesta, necesitada de paciencia, una paciencia que en estos tiempos que corren es un bien escaso.

Seis años hacen ya desde que aterrizara en Salamanca en el Centro de Investigación del Cáncer(CIC) donde acaba de descubrir que un gen de nombre VAV1, habitualmente asociado a la formación de una amplia gama de tumores, puede estar implicado también en la supresión de algunos tipos de leucemia linfoblástica aguda de linfocitos T. Es el cáncer pediátrico más frecuente, y todavía hoy existen muchos retos para un diagnóstico y un tratamiento adecuados.

El estudio, que ha sido publicado en la revista científica Cancer Cell, abre la puerta al diseño de fármacos a medida que, en función del tipo de tumor, sirvan para inactivar o activar las funciones protumorales y antitumorales ejercidas por este gen.

En el trabajo liderado por el CIC al que pertenece nuestro talaverano han colaborado investigadores traslacionales y clínicos españoles pertenecientes al CIBERONC, la Universidad de Salamanca, el CSIC, el Institut del Mar d’Investigacions Mèdiques de Barcelona y el Hospital Sant Joan de Déu de Esplugues del Llobregat, siendo este trabajo, nos cuenta Javier, un buen ejemplo de “cómo investigadores de distintos ámbitos pueden trabajar en común para abordar de forma efectiva un problema de relevancia biológica y clínica. En este sentido, el hecho de pertenecer al CIBERONC ha facilitado muy mucho este trabajo colaborativo”, destaca el científico.

La realización del estudio fue posible gracias a financiación del Ministerio de Economía y Competitividad, la Junta de Castilla y León, la Worldwide Cancer Research Foundation del Reino Unido, la Fundación Ramón Areces y la Asociación Española contra el Cáncer.

Cuando le preguntamos si volverá a Talavera a vivir algún día, nos cuenta lo difícil que es para alguien como él “encontrar una salida laboral en Talavera, en una comunidad que invierte poco (o casi nada) en investigación, una ciudad con una universidad pobre en la rama biosanitaria que impide la implantación de centros de investigación. Deberemos esperar a la jubilación, salvo que cambie radicalmente la situación, me temo”.

Por Jose Luis Espinosa. Empresario del mundo del vino y la hostelería. Maestro de formación y apasionado de las letras. Mente abierta e inquieta.